
Telma y Noa descansan sobre el césped en el parque de los Jesuitas. Acaban de preparar con Juan y Pedro el circuito de la San Silvestre Salmantina que se celebrará en pocos días y están exhaustas. Los hombres charlan en un banco a poca distancia de ellas.
—Juan está muy bien preparado. Será el ganador —comenta
Telma.
—De eso nada, se lo merece Pedro por su constancia. Después
del accidente de coche ha tenido que esforzarse más que nadie —contesta Noa.
—Pues no, va a ganar Juan.
—¡Cállate! La culpa del accidente la tuviste tú. Cruzaste la
carretera y se chocó contra otro coche por no atropellarte.
La conversación entre ambas va subiendo de tono. Los hombres,
dándose cuenta, se levantan del banco y llegan justo a tiempo de separarlas.